Curry de lentejas rojas (Masoor Dal),espinacas y coco con arroz basmati

Cuando oímos la palabra “curry” seguramente pensamos en dos cosas: la India y ¡picante! Y no vamos mal encaminados. Aunque quizás haya todavía algunas cosillas que no estén muy claras (normal, es como si le dices a un finlandés que te explique la paella).

Lo más significativo es que, en realidad, el curry no es una especia en sí misma sino una compleja mezcla de especias y hierbas.

Se cree que los británicos al regresar de la India quisieron imitar el sabor de sus platos y haciendo combinaciones de varios ingredientes surgió lo que hoy en día encontramos comercializado y que llamamos “polvo de curry”. Así que, se puede decir, que la palabra “curry” es una invención occidental y que la hemos adoptado para denominar a cualquier comida que viene de India. Pero, seguramente, si vas allí no la veas escrita en ningún menú (bueno… vale… quizás en los lugares muy turísticos). Para seguir con el símil, es como si llamáramos “paella” a todos los platos cocinados con arroz en España.

Hay tantas combinaciones como regiones en India o como países en el sur de Asia (recordemos que también hay “curries” en Malasia, Indonesia, Tailandia,etc.) ; la mezcla también será diferente según el ingrediente principal (carne, pescado, legumbres, etc.) Hay algunas especias casi “obligadas”: cúrcuma, cilantro y comino. Y otras que pueden ser: cayena, semillas de mostaza, pimienta negra, cardamomo, clavo, nuez moscada, canela, sésamo, azafrán, y un largo etc. El uso de unas u otras dependerá de muchas variantes ya explicadas más arriba o también del propio gusto personal (lo mejor es perder el miedo a este mundo de las especias y comenzar a experimentar con ellas). Sin embargo, el éxito de un buen curry siempre recaerá en tres cosas:

– la justa combinación de: cebolla, ajo y jengibre (fresco)

– ser generosos con la combinación de especias que decidamos usar

– una textura cremosa

¡Ah! Y no hace falta que pique para poder darle la etiqueta de curry.

El que os traigo hoy se llama Dal (también escrito Daal, Dahl o Dhal ) y que significa legumbres en sánscrito. Masoor se refiere a la variedad de lenteja, en este caso, roja (aunque más bien es anaranjada) y que tiene las mismas propiedades que la lenteja “de toda la vida”, es decir, hierro, selenio, zinc, vitamina B1, etc.

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Lenteja roja

Entonces, ¿por qué usar lenteja roja? Porque tiene una característica muy ventajosa: no tiene piel y esto nos va a dar mucho juego en la cocina. Primero, se van a hacer rápidamente (no necesitan remojo);  segundo, son perfectas para la gente que tiene problemas para digerir legumbres y tercero al cocinarlas se van a medio deshacer y eso le dará la consistencia cremosa que buscamos.

La receta va con arroz (en este caso, basmati) porque la combinación de este más la legumbre nos dará, en una sola comida, todos los aminoácidos esenciales (diez) para crear proteína vegetal completa y de buena calidad (muy interesante si eres vegan@ o vegetarian@ ) pero, en realidad, los Dal se comen solos o con chapati.

Y después de tanto nombre raruno y explicaciones, realmente, ¿qué es lo que vamos a cocinar? Pues un plato de legumbre con especias, verduras y arroz muy consumido en la India, de gran valor nutricional y además fácil de digerir. Voilà!

Y ahora, os invito a perderle miedo a lo exótico y disfrutar con la experiencia.

                                                                                                                                                     Vegano-Vegetariano. Sin gluten

Ingredientes2 personas):                                                                

120grs. de lentejas rojas

150grs. de espinacas frescas (intenta evitar la congelada que aguará el plato)

1 zanahoria cortada fina

1 cebolla tamaño mediano cortada fina

2 dientes de ajo (machacados con una prensa de ajo, si no tienes, a láminas finas)

200ml. de tomate triturado o entero en su jugo (pero NO tomate frito) o natural si estamos en temporada

Un puñado de cilantro fresco ( en su defecto, perejil fresco)

Una cucharada de coco rallado

80 grs. de arroz basmati integral

Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)

Agua y sal

Especias:

un trozo de cáscara de limón (mejor ecológico si no, vas a comer mucho pesticida y que no tenga mucha parte blanca porque le dará amargor al plato)

1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado

1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo

Una pizca de pimienta negra

1 vaina de semillas de cardamomo

1/2 cucharadita de cayena en polvo (en su defecto, 1 guindilla pequeña seca); si tienes miedo de que pique mucho, añade poco al principio y ve incorporando a medida que lo cocinas

2 clavos de olor

1/2 cucharadita de comino (en grano o en polvo, a tu gusto)

1 hoja de laurel

Manos a la obra:

Añade el AOVE al fondo de la cacerola y pocha la cebolla junto con la hoja de laurel hasta que esté transparente. A continuación añade el ajo machacado y el jengibre y rehoga durante un par de minutos. Añade las especias y remueve todo (a fuego bajo) hasta que empieces a notar que las especias están soltando su olor. Esta será el “sofrito”.

Sobre las especias:

El clavo de olor lo puedes dejar entero pero luego ¡recuerda quitarlo! Como quizás será complicado encontrarlo una vez todo cocinado, puedes molerlo y echar el polvo.

El cardamomo, esta especia no es muy conocida en nuestra cocina y su aspecto nos puede echar para atrás. ¿Qué se hace? Se le da un golpecico para abrir la vaina y se sacan sus semillas, son con ellas con las que cocinamos. Échalas enteras o muélelas junto con el clavo y echa el polvo resultante.

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Cardamomo, clavo y comino

En otra cacerola vamos haciendo el arroz, al ser una variedad tan perfumada no hace falta añadirle nada más que agua y sal. Normalmente son 3 veces el volumen de agua por 1 de arroz pero mira las instrucciones del paquete (de 15 a 20 minutos de cocción para el integral).

Volvemos al “sofrito”: añade la zanahoria cortada muy fina y las lentejas, dale otra vuelta de dos a tres minutos hasta que todo se impregne con las especias.

Ahora echa el tomate y el agua que siempre será 2 veces el volumen de las lentejas. Sala a tu gusto. Deja que todo se haga unos 15 minutos (¡ya dije que eran muy rápidas!).

Añade las hojas de espinaca fresca cortada y cocina durante 5-8 minutos (no queremos cocinarla mucho para que no pierda sus propiedades).

Si ves que te ha quedado muy seco añade un poco de agua/jugo del tomate o si todavía está muy caldoso, déjalo en el fuego un ratico más. No debería quedar ni muy claro ni muy espeso, más bien cremoso. Rectifica de sal y de cayena si lo quieres picantón.

RECUERDA quitar la ralladura de limón, la hoja de laurel y el clavo si has decidido usarlo entero.

Añade el cilantro (o perejil) fresco cortado a trozos y la ralladura de coco. Mézclalo todo bien. Deja que repose unos 5 minutos y sirve acompañado del arroz basmati.

¡Qué disfrutes de la explosión de sabores en tu boca!

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