Pelo limpio sin champú. El “no poo”

¿Por qué llamar de semejante manera al simple hecho de no usar champú?

Porque, en mi opinión, los anglosajones en eso de inventiva nos llevan un cacho, bueno, en eso y que su idioma da para muchos juegos (además de que en la música suena muy bien también, hay que admitirlo. ¿Se  me nota que tengo una pequeña debilidad por la lengua de Shakespeare? 🙂

“No poo” viene de “no shampoo” (sin champú) y a la vez la última sílaba de la palabra se están refiriendo a otra: “poo”, literalmente “caca”.

Champú y caca. Pensarás que dos palabras no podían ser más opuestas. Una limpia, la otra…. no precisamente.

Pero quizá no estén tan lejos. Tenía que investigar, así que me fui al súper, pillé boli y papel, leí la etiqueta de uno de los champús de precio medio y apunté sólo algunos de los chopocientos mil componentes de los cuales, bendito Internet, encontré mucha información.

¿Qué deciros? ¡Oh, sorpresa, sorpresa! Es un resumen muy fácil, da miedito: la mayoría son nocivos para la salud. Agentes abrasivos; que pueden causar reacciones alérgicas; que destruyen la queratina; que afectan al sistema hormonal (parabenos) y mil monerías más. No pongo la lista ni los nombre rarunos porque no creo que haga falta. Para muestra, basta un botón:

Propilenglicol Glycol. También conocido como el anticongelante que ponemos en el coche (madre mía); es un ingrediente común en champús y otros productos de cuidado personal para evitar que el producto se congele durante el transporte y almacenamiento.

En fin, nos hacemos una idea, ¿no? Efectivamente, una verdadera caca.

Pero, entonces ¿el champú no limpia? ¿en serio?

Pues no. Creemos que sí porque huele bien y hace espuma pero nada más lejos de la realidad. Ni el olor a coco-maracuyá-fresas silvestres del bosque (que da mas ganas de comerlo que otra cosa) ni los tres kilos de espuma que hace una pequeña nuez de producto limpian. Lo que en realidad quita la suciedad es el frotar y si además se hace con un producto que tiene propiedades limpiadoras mejor que mejor. Las culturas árabes han comprendido muy bien esto con su rito del hammam o baño turco (inspirados en los baños romanos) donde lo que se hace es reblandecer la piel con vapor durante un tiempo para luego quitar la capa de células muertas frotando con un guante de crin. Os invito a probar esta experiencia, hay varios en España.

Es más, pienso que es un producto que no hace falta que exista y que si lo hace es porque nos lo han hecho creer así (¿os habéis preguntado qué se usaba antes de que inventaran el champú sobre los años 30? Porque la gente pelo, que yo sepa, ha tenido siempre). De hecho, las siliconas (otro componente casi siempre presente) impiden que el pelo y el cuero cabelludo respiren, dificultando la regeneración natural de las células y produciendo sequedad. Con el uso continuado se acumulan en el cabello, haciendo que se ensucie antes y que tenga mal aspecto. Y así se crea el círculo vicioso y ¡venga a comprar champú!

Así que yo hace ya un tiempo que no lo uso. Y, sí señoooraaa, estoy muy contenta 🙂

Mi transición fue de champú de toda la vida (baratico a poder ser), a champú sin parabenos, a ecológico, al método “no poo” que sólo usa dos ingredientes: bicarbonato de sodio y vinagre de manzana.

Antes de pasar a explicar la “metodología” me gustaría decir que no, ni vas a parecer un@ guarr@, ni te va a oler el pelo a sucio ni a ensalada tampoco.

Necesitarás:

-dos botes de 250ml tipo kétchup/mostaza ( o de los que tienen “pitorro” fino para poder “apuntar” bien a las raíces)

-bicarbonato de sodio

-vinagre de manzana

-agua tibia

No he puesto las cantidades de cada ingrediente porque (y ahora viene la única dificultad) cada uno tendrá que regularlas en función de su tipo de pelo. Pero como normal general, si tienes el pelo seco no uses mucho bicarbonato y si lo tienes graso no uses mucho vinagre.

Mi pelo
Mi tipo de pelo

Para dar una idea, yo tengo el pelo liso, ni muy seco ni muy graso, con un volumen aceptable, canoso y corto y las medidas que, repito, YO uso son:

-una cucharada sopera de bicarbonato de sodio

-30 ml. de vinagre de manzana

Cuando me voy a duchar, echo en un bote el bicarbonato y relleno lo que queda con agua tibia, agito. Y lo mismo con el vinagre en el otro bote. Me mojo el pelo y me echo el bicarbonato, lo hago en dos tandas. Echo la mitad del bote, me masajeo como si fuera champú, y luego (sin aclarar todavía) me echo lo que queda. O si te parece, lo puedes hacer todo de una vez. Aclaro. Sigo el mismo procedimiento con el vinagre pero antes de aclarar me lo peino y espero un par de minutos (así aprovecho y me lavo otras cosillas). Aclaro (y aquí es cuando el olor a vinagre se va).

Ya está.

Me dura el pelo limpio de 4 a 5 días. Y me ahorro un dinerillo. El kilo de bicarbonato sale a 1,99 y el litro de vinagre a 1,50 (y eso que el que yo compro va en botella de cristal pero seguro que se puede encontrar más barato) y me suele durar 3 meses.

¿Por qué estos ingredientes?

Pues la verdad es que no hemos inventado nada nuevo. Esto es más viejo que la tana y si se lo digo a mi abuela se reiría porque parece que las nuevas generaciones van para atrás. Estos modernillos se fijan en lo viejecillo que parece que mola más. Y así es, mola más.

El bicarbonato de sodio es un verdadero limpiador (también para uso doméstico), quita grasas e impurezas.

Y el vinagre de manzana se usa para cerrar las cutículas (puede que el bicarbonato reseque), dar suavidad, brillo y desenredar.

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Hay opiniones por Internet que dicen que hay un largo y “doloroso” periodo de adaptación hasta que encuentras la “dosis” adecuada y que puede que lleves un par de semanas el pelo un poco guarro. Es posible, no lo sé.

Mi experiencia: a mí me va bien desde el primer día. Claro que mi pelo ya hace tiempo que no está acostumbrado a porquerías tipo acondicionadores, lacas, gominas, geles, etc. Quizá cuanto más se usen estas cosas más difícil se haga la transición.

Te recomiendo que le des una oportunidad (prueba por lo menos un mes), intenta ajustar las cantidades y la frecuencia. Creo que merece la pena para la salud, el medioambiente y para sentirse menos esclav@ de esta sociedad del producto “inútil”.

Como dice uno de mis amigos: no te pongas en la piel o en el pelo algo que no te comerías (aunque huela a las mil maravillas).

Y yo añado: dejemos que la caca esté de cintura para abajo y no de cuello para arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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